Los cristianos no son mejores personas; y eso es bueno para el cristianismo. Además se sobrestiman

¿Ser cristiano te hace mejor persona, peor o te deja prácticamente igual? Ha siglos que discuten sobre ello filósofos, escritores y vecinas del quinto izquierda, sin que hasta hoy ninguno haya llegado mucho más allá de meras conjeturas.

Ya el filósofo Celso en el siglo II acusaba a los cristianos de ser especialmente arrogantes, desleales y vanidosos. Porfirio, en la siguiente centuria, escribiría quince libros en igual sentido, distinguiendo además entre Jesús de Nazaret (al que reconocía como un hombre piadoso) y sus seguidores: a estos los denostaba como viciosos empedernidos. En cuanto al otro bando del debate, lo capitanearon enseguida autores de la talla de Orígenes o San Agustín. De hecho, estos respondieron con tanto pormenor a las citadas acusaciones, que si hoy conocemos aquellas es en realidad gracias a ellos: las obras originales de Celso y Porfirio acabarían alimentando las hogueras de cristianos que decidieron terminar con sus argumentos de modo quizá menos filosófico, pero sin duda más expeditivo.

Después de mil novecientos años de discusión se agradece, pues, que tres investigadores europeos (J. E. Gebauer, C. Sedikides y A. Schrade) se hayan lanzado a poner algo de ciencia en todo este asunto. Lo acaban de publicar en el Journal of Personality and Social Psychology, donde usan un ingenioso método.

Empecemos aclarando que, naturalmente, su propósito no es valorar todas las posibles virtudes (o posibles vicios) que puedan distinguir a los cristianos de los demás: ello agrandaría en exceso su campo de estudio. Gebauer, Sedikides y Schrade se concentran solo en un defecto ético: el de la soberbia. Es decir, el error de valorar tus atributos, o a ti mismo, por encima de los demás… en cosas en que en realidad no los superas. Así, el asunto se convierte en algo lo suficientemente limitado como para poderse investigar, pero no tanto como para resultar baladí: recordemos que ahuyentar la soberbia y cultivar la humildad es firme insistencia de la Biblia para todo cristiano (Mt 11:29; Mc 9:35; Lc 9:48; Lc 14:11; Rm 10:16; Ef 4:2; 1 Pe 5:5-6). Y que consiguientemente si el cristianismo hace a las personas más humildes o, por el contrario, resulta que las vuelve más soberbias, ello resulta sin duda, según los propios criterios cristianos, un buen indicio de su éxito a la hora de hacer a la gente mejor.

¿Cómo han explorado estos investigadores si el cristiano medio adolece de especial soberbia o, por el contrario, obedece a la Epístola a los Filipenses (2:3) y se estima a sí mismo, humildemente, por debajo de los demás?

Para resumir su minucioso estudio, digamos que lo primero que han preguntado a un grupo de cristianos es si consideran que cumplen ciertos preceptos morales mejor de lo que lo hacen, por lo general, los demás cristianos. Y luego han planteado el mismo interrogante a un grupo de no cristianos. Esto ha arrojado un dato contundente: el cristiano medio se considera a sí mismo más virtuoso que la media de sus hermanos en la fe. Esto, naturalmente, no puede responder a la realidad: es como si todos los españoles creyésemos estar por encima de la altura media de los españoles. Además, esta sobrevaloración que hace de sí el cristiano medio es superior a lo que se sobrevaloran los no cristianos. Por tanto, el cristiano medio se engaña con respecto a lo muy virtuoso que es; el cristiano medio adolece de soberbia; y lo hace en mayor medida aún de lo bien soberbio que es ya, por lo general, el resto del mundo.

Otro experimento de Gebauer y compañía arroja parejos resultados. Cuando les piden a los cristianos que evalúen su propio conocimiento en diversas áreas del saber (y luego les ponen una prueba para comprobar cuánto saben realmente de ellas), los cristianos tienden a sobrevalorar su conocimiento de cuestiones sociales o religiosas. Y, de nuevo, son ahí más optimistas acerca de su propio saber de lo que le ocurre a cualquier otra persona. (En otras áreas, como las científico-naturales, los cristianos se sobrevaloran también, pero no más de lo que lo haría cualquier otro). Creerte sabio cuando no lo eres es una buena definición de soberbia, según Tomás de Aquino; por desgracia para este santo, sus condiscípulos cristianos tienden de media a lucir ese pecado más que los que no lo son.

¿Debe preocupar este descubrimiento científico a los creyentes en Jesús de Nazaret? Curiosamente, si un miembro de la cristiandad se sintiese escandalizadito por él (“¡cómo se le ocurre a estos profesoruchos decir algo malo de mí y de mi religión!”), sin aportar más datos, estaría revistiéndose justo de esa soberbia que le ofende que le atribuyan. Así pues, lo más sensato sería que (al menos esto) lo aceptara con humildad. De hecho, en lo que resta de este artículo, voy a apuntar que incluso podría ir más allá. Que todos los cristianos podrían alegrarse de este hallazgo experimental.

Fuente: The Objetive

Estudio:

Las personas se sobreestiman a sí mismas en dominios que son fundamentales para su autoconcepto. Críticamente, el estado psicológico de este “principio de autocentralidad” sigue sin estar claro. Una opinión se refiere al principio como una parte inextricable de la naturaleza humana y, por lo tanto, como universal y resistente a la presión normativa. Una opinión contrastante considera que el principio es susceptible de presión (y modificación subsiguiente) de las normas de autoevaluación, cuestionando así su universalidad. Los defensores de este último punto apuntan a las sólidas normas de autoevaluación del cristianismo, que consideran particularmente efectivas para frenar la autoestima, y atribuyen al cristianismo una función de aquietamiento del ego. Tres conjuntos de estudios examinaron el principio de autocentralidad entre los cristianos.

Estudios 1A y 1B (N = 2, 118) autovaloración operacionalizada como percepciones de ser mejores que el promedio en los dominios de los mandamientos de la fe (autocentralidad: cristianos »no creyentes) y mandamientos de comunión (autocentralidad: cristianos> no creyentes).

Estudios 2A-2H (N = 1,779) autorealización operacionalizada como reconocimiento excesivo del conocimiento sobre los dominios del cristianismo (autocentralidad: cristianos »no creyentes), comunión (autocentralidad: cristianos> no creyentes) y agencia (autocentralidad: cristianos ≈ no creyentes).

Estudios 3A-3J (N = 1.956) autorealización operacionalizada como un grandioso narcisismo en los dominios de la comunión (autocentralidad: cristianos> no creyentes) y agencia (autocentralidad: cristianos ≈ no creyentes).

Los resultados convergieron entre los estudios, produciendo evidencia consistente para la autoevaluación cristiana. Relativo a los no creyentes, Los cristianos se autoalimentaron fuertemente en dominios centrales para el autoconcepto cristiano. Los resultados también se generalizaron en todos los países con diferentes niveles de religiosidad. El cristianismo no calla el ego. El principio de autocentralidad es resistente a la presión normativa, es universal y está arraigada en la naturaleza humana.


Christian self-enhancement.

Gebauer, Jochen E.,Sedikides, Constantine,Schrade, Alexandra

Journal of Personality and Social Psychology, Vol 113(5), Nov 2017, 786-809

Los ateos son más respetuosos con los creyentes que los creyentes con los ateos

Un nuevo estudio realizado por psicólogos de la Universidad de Ohio sugiere que los ateos son más amables con los cristianos que a la inversa. El estudio también sugiere una posible razón para ello: pueden ser más amables para compensar el estereotipo popular de que los ateos son inmorales.

Ateos VS Cristianos

Además de lo anteriormente mencionado, los investigadores también mostraron que los cristianos tienen un sesgo dentro del grupo hacia otros cristianos cuando se trata de economía, lo que significa que prefieren hacer negocios con personas que creen lo mismo que ellos. Los ateos, por otro lado, no exhibieron un sesgo dentro del grupo hacia otros ateos.

La autora del estudio, Colleen Cowgill, señaló en una entrevista con Psypost que los ateos han aumentado su visibilidad, en parte debido al surgimiento de los “Nuevos Ateos” hace una década. Su número también ha aumentado, con aproximadamente el 3% de los estadounidenses identificados como ateos y alrededor del 26% de probabilidades de no creer en Dios, de acuerdo con otro reciente estudio.

Como explica la autora:

De esta investigación previa, sabemos que la población general en Estados Unidos tiende a estereotipar a los ateos como inmorales y poco confiables, una reputación que muchos ateos comprensiblemente encuentran angustiosa. Mi principal interés residía en cómo los ateos mismos responden a estos estereotipos negativos.

Ella también sostiene que los miembros de un grupo estereotipado también pueden actuar de manera “compensatoria” para combatir el prejuicio, citando el ejemplo de los inmigrantes en Estados Unidos que luchan por mostrar su identidad estadounidense cuando ésta se ve amenazada.

En el estudio se usó un juego económico como una forma de explorar cómo las personas se comportan con los demás dentro y fuera de sus grupos. El juego utilizado era una versión modificada del Juego del Dictador, donde una persona (el dictador) tiene que compartir una recompensa monetaria con otra.

En el estudio, los participantes cristianos dieron más dinero a los cristianos que a los ateos, mientras que los ateos dieron por igual a los ateos y los cristianos. Cuando se ocultó la identidad religiosa de los participantes, los efectos desaparecieron. De manera reveladora, cuando se ocultó su propia identidad, los ateos dieron más dinero a otros ateos. Como concluye la autora:

Creo que es bastante revelador que los ateos son quizás tan agudamente conscientes de los estereotipos negativos sobre sí mismos que hay diferencias observables en su comportamiento en comparación con los cristianos, incluso en este pequeño tipo de interacción de bajo riesgo.

Fuente: Xataka Ciencia

Estudio

•En un juego económico con participantes cristianos y ateos, los cristianos demuestran un sesgo endogrupo, mientras que los ateos no lo hacen.
•La diferencia en el sesgo del endogrupo se elimina cuando los participantes piensan que su pareja desconoce su identidad religiosa.
•Las preocupaciones reputacionales median en las tendencias ateas de dar más a un cristiano que conoce su identidad religiosa.

Una amplia investigación demuestra que las personas son más prosociales hacia los miembros del endogrupo que los exogrupos, y que los creyentes religiosos (por ejemplo, los cristianos) tienden a ser más prosociales que los no creyentes (por ejemplo, los ateos) en los juegos económicos. Sin embargo, identificamos una condición bajo la cual se atenúan los sesgos del endogrupo en tales juegos, centrándose en la prosocialidad entre los ateos. Específicamente, sostenemos que los ateos (pero no los cristianos) experimentan preocupaciones de reputación únicas debido a los estereotipos de que su grupo es inmoral, lo que a su vez afecta su comportamiento hacia los compañeros externos. En tres estudios, cuando los participantes en un Juego del Dictador creían que su pareja conocía su identidad religiosa, los ateos se comportaban de forma imparcial con sus parejas internas y externas, mientras que los cristianos demostraban consistentemente un sesgo endogrupal. Los efectos de la identidad religiosa en las asignaciones al grupo externo fueron parcialmente mediados por las preocupaciones sobre la percepción negativa de los demás y fueron eliminados al decirles a los participantes que su identidad religiosa se mantendría en el anonimato.

Fuente:

Generous heathens? Reputational concerns and atheists’ behavior toward Christians in economic games

Estudios relacionados

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La compasión predice más generosidad entre individuos menos religiosos

Las personas altamente religiosas están menos motivadas por la compasión que los no creyentes

Véanse además todos los estudios recopilados en la sección sobre Intolerancia.

Las relaciones entre ciencia y religión entre científicos en 8 países: existen diferencias en cuanto a la “religiosidad” entre científicos y la población en general

¿Los científicos no están interesados ​​en la religión o están en desacuerdo con ella? Así comienza la pregunta de un artículo publicado por THE (The World University Rankings) sobre el informe que usó la Rice University de Texas en una conferencia titulada como Religion Among Scientists in International Context (RASIC), 2012-2015 a través de su  Religion and Public Life Program, fundada por la Templeton World Charity Foundation (un think-tank religioso que busca promover, en palabras de su fundador, una “”nueva información espiritual”).

Según el estudio mencionado:

Los científicos han estado asociados durante mucho tiempo con el declive de la religión en todo el mundo. Pero pocos datos permiten el análisis de la religiosidad de los científicos o sus percepciones de la interfaz ciencia-fe. Aquí presentamos los primeros datos de encuestas de biólogos y físicos en ocho regiones del mundo: Francia, Hong Kong, India, Italia, Taiwán, Turquía, el Reino Unido y los Estados Unidos, países y regiones seleccionados porque exhiben diferentes grados de religiosidad, niveles variables de infraestructura científica y relaciones únicas entre instituciones religiosas y estatales (N = 9,422). La recopilación de datos incluye biólogos y físicos en todas las etapas de la carrera de universidades e institutos de investigación elite y no elitistas.

Descubrimos que en la mayoría de los contextos nacionales estudiados, los científicos son de hecho más seculares – en términos de creencias y prácticas- que aquellos en sus respectivas poblaciones generales. Aunque en cuatro de los contextos regionales, más de la mitad de los científicos se consideran religiosos. Y sorprendentemente, los científicos no creen que la ciencia esté en conflicto con la religión. En cambio, la mayoría considera que la religión y la ciencia operan en esferas separadas.

Es a destacar, en comparación con la población común, la diferencia en portentajes de personas con estudios científicos de las que no los tienen: existe un porcentaje menor de personas que se consideran “religiosas” en el ámbito académico científico de las que hay a nivel general en la población.

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Porcentaje de científicos por región que se identifican como religiosos en comparación con la población.

Nota : Los porcentajes de población general del Reino Unido, Francia e Italia provienen de la Encuesta Mundial de Valores 2005-2009. Los porcentajes de las naciones restantes provienen de la Encuesta Mundial de Valores 2010-2014.

ASISTENCIA A FIESTAS Y OFICIOS RELIGIOSOS


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A nivel general: Comparando científicos con poblaciones religiosas locales en términos de la asistencia semanal a los servicios religiosos se revela una sorprendente patrón. Aquellos que asisten a servicios religiosos en al menos una vez a la semana son minoría en todos los contextos regionales (verdad entre los científicos y las poblaciones en general).

Algunas excepciones: Pero en India, Hong Kong y Taiwán, al comparar científicos para la población local, una mayor proporción de científicos participa regularmente en servicios religiosos. En Turquía, científicos y la población general es similar en asistencia religiosa. En el otro extremo de este espectro, en Francia, el Reino Unido, y los EE. UU., la proporción de la población general que asiste regularmente a servicios religiosos es al menos dos veces más grande que en esos casos entre los científicos. La brecha es más amplia en los EE. UU. donde el 33 por ciento de la población asiste a los servicios regularmente, en comparación con el 11 por ciento de los científicos.

Sin embargo, en la mayoría de los contextos regionales, menos científicos que nunca asisten regularmente a servicios religiosos. La falta de asistencia, sin embargo, está lejos de ser omnipresente y hay diferencias importantes entre las regiones.

CONCLUSIONES

Primero, el conflicto es más pronunciado en las regiones occidentales. La vista de conflicto es la segunda perspectiva más frecuente en los EE. UU., el Reino Unido, Francia, Italia y Turquía, con más de 20 por ciento de los científicos en cada una de estas naciones abrazando esta visión. Junto con la mayor prevalencia de la colaboración en India, Hong Kong y Taiwán, esto sugiere que la tradición religiosa y el contexto regional juegan un papel importante papel en la interfaz ciencia-fe.

En segundo lugar, para los científicos que ven la relación entre la ciencia y la religión como una de independencia, sigue siendo posible que esta visión no pueda implicar una percepción de absoluta compatibilidad entre las dos esferas. En un representante nacional encuesta de adultos estadounidenses, por ejemplo, Hill (2014) encuentra que aunque un tercio de la población estadounidense no ve superposición entre ciencia y religión, es más probable que los miembros de este grupo reconozcan que la ciencia y la religión pueden entrar en conflicto “A veces” y es aún menos probable que acepten que estas sean compatibles.

Las entrevistas en profundidad con científicos estadounidenses están en línea con este hallazgo: los científicos pueden ver principalmente las dos esferas como independiente, pero reconoce las circunstancias particulares bajo qué conflicto surge (Ecklund 2010; Ecklund y Park 2009).

En tercer lugar, los resultados ofrecen una perspectiva importante sobre nociones de secularización social e individual. Si los científicos, como una fuente clave y probable de proponentes de la cognitiva racionalidad en la sociedad: están a la vanguardia de secularización, entonces uno presumiblemente esperaría niveles bajos de la religiosidad entre los científicos y las grandes diferencias en la religiosidad entre los científicos y sus respectivos contextos nacionales.

Sin embargo, más de la mitad de los científicos en cuatro de las regiones examinadas se identifican como, al menos, “poco religiosos”. Y un fuerte grupo de científicos en todos los casos (que van desde un minoritaria a la mayoría) en todos los contextos regionales en Francia reclaman la creencia en Dios sin dudas. Además, comparaciones de religiosidad entre científicos en un particular contexto y un público en general dado revelan que las diferencias no son tan amplias como podría sugerir la teoría de la secularización. Tal las comparaciones en Turquía, India, Hon Kong y Taiwán demuestran que los científicos pueden ser similares e incluso más religiosos que un público en general dado, un hallazgo que complica cómo debemos pensar sobre la dinámica de la secularización en un contexto donde una religión no occidental es la mayoría.

Datos en Percepciones de los científicos sobre el impacto del conocimiento científico en sus propios puntos de vista religiosos subrayan aún más la noción que la ciencia no necesariamente se está secularizando a nivel individual. La importante distinción entre individuo y sociedad con respecto a la secularización, sin embargo, debe ser reconocida. Los científicos “religiosos” todavía pueden ser portadores de una secularización en la sociedad perpetuando, a través del debate público y el discurso popular, la autoridad cultural exclusiva de la ciencia. Los científicos religiosos puede igualmente fomentar la secularización social al afirmar y mantener la autonomía profesional de la ciencia, separando ciencia completamente de la autoridad religiosa. Sin embargo, es importante reconocer que, a nivel individual y desde la perspectiva de los propios científicos, la ciencia no parece tener un efecto secularizante en los científicos.

NOTAS:

La encuesta no parece que tuviera como propósito especificar a qué se refería como “religiosos”, ni tampoco preguntó a los encuestados que se identificaron como religiosos, a nivel individual, a qué se referían estos cuando se identificaron de tal forma.

Por cómo se trató la información, pareciera que como “religioso” el estudio entendiera que es aquel que cumple con los actos celebrados por la religiones o sentimientos relacionados con este tipo de actos. No como una persona que, tal y como se define en los diccionarios, “cree en la existencia en deidades”. De hecho, los porcentajes más altos de religiosidad entre científicos en este estudio se observaron, precisamente, en aquellos lugares donde las tradiciones tienen un peso social (Occidente), aquellos donde la secularización puede ser mal vista públicamente (Oriente Medio) o en países donde las religiones carecen de una creencia en deidades (Asía).

De hecho, queda tan poco claro a qué se refieren con “religiosos” en este estudio de Elain Howard Ecklun que Jason Rosenhouse (Profesor Asociado de Matemáticas en la Universidad James Madison) criticó algunas de las afirmaciones realizadas en resúmenes de la investigación de Ecklun en los cuales sí especificaba a qué tipo de “religiosidad” se refería. Concretamente, la afirmación de Ecklun realizó en su libro Science vs. Religion: What Scientists Really Think de  que “a medida que viajemos de la vida religiosa personal a la pública de los científicos, conoceremos al casi 50 por ciento de los científicos de élite, como Margaret, que son religiosos en un sentido tradicional” (página 6, Ecklund, 2010 ). Rosenhouse dice que “religioso en un sentido tradicional” nunca está claramente definido.  Sugiere que ella puede estar refiriéndose a su descubrimiento de que el 47% de los científicos se afilian a alguna religión, pero dice que llamarlos “religiosos en un sentido tradicional” es por lo tanto engañoso, porque solo el 27% de los científicos cree en un Dios, a pesar de que muchos más que eso se asocian con las culturas religiosas.

A pesar de que varias webs cristianas usaron los estudios de Ecklun para realizar afirmaciones como que  Si, la mayoría de los científicos cree en Dios” (Aleteia) los resultados de estos estudios muestran, como hemos visto en este, unos resultados totalmente distintos. En el libro de Ecklun, por ejemplo, se proporcionan estos datos:

  • El 34% eran ateos (12% de los cuales también se llaman a sí mismos espirituales)
  • 30% eran agnósticos
  • 27% tenían alguna creencia en Dios (9% tienen dudas pero afirmaban su creencia, 5% tienen creencias ocasionales, 8% creen en un poder superior ese no es un Dios personal)
  • y sólo el 9% de los científicos dijeron que no tenían dudas sobre la existencia de Dios.

Si bien hay más ateos que en el resto de la población de EE. UU., la investigación demuestra que aproximadamente un tercio (36%) de estos científicos mantienen cierta creencia en Dios, una proporción considerablemente menor que aproximadamente el 90% en la población general de Estados Unidos. O sea, se muestra una amplia correlación negativa entre tener estudios científicos y creer en Dios.

Además:

  • La mayoría de los científicos que expresaron alguna creencia en Dios se consideraban a sí mismos “liberales religiosos”.
  • Algunos científicos ateos todavía se consideraban “espirituales”.
  • Los científicos religiosos informaron que sus creencias religiosas afectaban la forma en que pensaban sobre las implicaciones morales de su trabajo, no la forma en que practican la ciencia.

Y es que una cosa es la creencia y sentimientos de veneración hacia una deidad (Religión) y otra manifestar sentimientos de “espiritualidad”. Sentimientos que son independientes a la Fe religiosa y que pueden manifestarse, como procesos neuronales, en todo tipo de personas: incluidas aquellas que no creen en deidades o que no se consideran “religiosas” tal y como se define en los diccionarios. Algunos, de hecho, denominan “religiosidad” a dicho sentimiento de “espiritualidad”. Cuando se realiza un estudio de este tipo, lo primero que debe hacerse es definir bien a qué se refiere uno con “religiosidad” y si la persona encuestada comparte dicha definición, antes de asumir que esta persona se refiere a “religioso en un sentido tradicional”.

Fuente:

Religion among Scientists in International Context A New Study of Scientists in Eight Regions

Elaine Howard Ecklund, David R. Johnson, Christopher P. Scheitle,

Kirstin R. W. Matthews, Steven W. Lewis

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