Probando la relación causal entre las creencias religiosas y la ansiedad por la muerte

Quienes creen que van a tener una inmortalidad de forma simbólica o de forma literal padecen menos ansiedad con respecto a la muerte, según el estudio publicado por Jonathan Jong, del Center for Research in Psychology.

Resumen

Durante mucho tiempo se ha especulado con que la religión funciona como una estrategia para mejorar nuestro miedo a la muerte. La teoría del manejo del terror proporciona dos posibles vías causales a través de las cuales las creencias religiosas pueden cumplir esta función.

De acuerdo con el relato de la “defensa de la visión del mundo” sobre el manejo del terror, las visiones del mundo reducen la ansiedad de la muerte al ofrecer una inmortalidad simbólica: según este punto de vista, sólo las personas que aceptan la visión religiosa del mundo en cuestión deberían beneficiarse de las creencias religiosas. Alternativamente, las cosmovisiones religiosas también ofrecen inmortalidad literal, y pueden hacerlo independientemente de las cosmovisiones de los individuos. Ambas corrientes de pensamiento aparecen en la literatura de la teoría del manejo del terror.

En este documento, intentamos resolver este problema experimentalmente manipulando las creencias religiosas y midiendo la ansiedad de muerte explícita (Estudio 1) e implícita (Estudio 2).

En el Estudio 1, encontramos que el efecto de la creencia religiosa sobre la ansiedad de muerte explícita depende críticamente de las propias visiones religiosas del mundo de los participantes, de tal manera que creyentes y no creyentes reportaron mayor ansiedad de muerte cuando su visión del mundo se ve amenazada.

Sin embargo, en el Estudio 2, encontramos que la creencia religiosa alivia la ansiedad de muerte implícita tanto entre los creyentes como entre los no creyentes.

Estos hallazgos sugieren que las creencias religiosas pueden aliviar la ansiedad de muerte en dos niveles diferentes, al ofrecer inmortalidad simbólica y literal, respectivamente.

Estudio

Testing the causal relationship between religious belief and death anxiety

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Las personas muy religiosas y los ateos son los que menos temen a morir, a diferencia de los individuos que se encuentran entre ambos grupos

Un grupo internacional de psicólogos de varias universidades ha investigado en un estudio publicado en la revista ‘Religion, Brain and Behavior’ la conexión existente entre la ansiedad por la muerte y las creencias religiosas, encontrando que las personas muy religiosas y los ateos son los que menos temen a morir, a diferencia de los individuos que se encuentran entre ambos grupos.

El director del estudio, Jonathan Jong, de la Universidad de Coventry (Reino Unido), sostiene que este hallazgo “definitivamente complica la vieja visión de que las personas religiosas tienen menos miedo a la muerte que las personas no religiosas“.

Puede ser que el ateísmo también provea consuelo ante la muerte, o que las personas que simplemente no tienen miedo a la muerte no sienten la necesitad de buscar la religión“, ha explicado Jong.

La investigación también demostró que las personas que eran intrínsecamente religiosas gozaban de niveles inferiores de ansiedad por la muerte que aquellas que eran extrínsecamente religiosas (cuyo comportamiento religioso está motivado por consideraciones pragmáticas tales como beneficios sociales o emocionales de seguir una religión) revelaron niveles más altos de ansiedad ante la muerte.

Para llevar a cabo su investigación, los científicos realizaron una revisión sistemática de cien estudios internacionales publicados entre 1961 y 2014 que contenían información sobre 26.000 personas de todo el mundo.

Sin embargo, la mayoría de las investigaciones se realizaron en Estados Unidos y unas pocas en Oriente Medio y Asia Oriental, lo que hizo difícil poder estimar cómo variaba el patrón de una cultura o de una religión a otra, reconocen los autores del estudio.

Además, los científicos constataron que no todos los estudios coincidían en la existencia de un vínculo entre el miedo a la muerte y la religiosidad. Como consecuencia, llegaron a la conclusión de que la relación entre la religiosidad y la ansiedad por la muerte puede no ser algo fijo y diferir de un contexto a otro.

Fuente del artículo: RT

Estudio

Testing the causal relationship between religious belief and death anxiety

El responsable es el miedo: Fe después de un terremoto: un estudio longitudinal de la religión y la salud percibida antes y después del terremoto de Christchurch Nueva Zelanda de 2011

El 22 de febrero de 2011, Christchurch Nueva Zelanda (367.700 habitantes) experimentó un devastador terremoto que causó grandes daños y la muerte de ciento ochenta y cinco personas. El terremoto y las réplicas ocurrieron entre las olas de 2009 y 2011 de una muestra de probabilidad longitudinal realizada en Nueva Zelanda, lo que nos permite examinar cómo un desastre natural de esta magnitud afectó a los compromisos profundamente arraigados y a las calificaciones mundiales de la salud personal, en función de la exposición a los terremotos.

Primero investigamos si los afectados por el terremoto tenían más probabilidades de creer en Dios. De acuerdo con la Hipótesis de Confort Religioso, la fe religiosa aumentó entre los afectados por el terremoto, a pesar de la disminución general de la fe religiosa en otros lugares. Este resultado ofrece la primera demostración a nivel de la población de que los laicos recurren a la religión en momentos de crisis naturales.

Luego examinamos si la afiliación religiosa estaba asociada con diferencias en las calificaciones subjetivas de la salud personal. No se encontraron pruebas de una amortiguación superior por tener una fe religiosa. Sin embargo, entre los afectados por el terremoto, la pérdida de la fe se asoció con un deterioro significativo de la salud subjetiva. Los que perdieron la fe en otros lugares del país no experimentaron disminuciones similares en la salud. Nuestros hallazgos sugieren que es poco probable que la conversión religiosa después de un desastre natural mejore el bienestar subjetivo, sin embargo, mantener la fe podría ser un paso importante en el camino hacia la recuperación.

Estudio

Faith after an Earthquake: A Longitudinal Study of Religion and Perceived Health before and after the 2011 Christchurch New Zealand Earthquake

 

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