Cada cierto aparecen nuevos estudios que apuntan hacia el mismo resultado y casi siempre este provoca el mismo efecto: unos lo comparten como prueba irrefutable y otros lo descartan como propaganda. Si no son capaces de adivinar quiénes son estos últimos y porqué, solo miren si se sienten aludidos por ser los afectados por esos mismos resultados. También ha sucedido con el caso de Who Believes in Fake News? Identification of Political (A)Symmetries, una revisión científica de João Pedro Baptista y Anabela Gradim (Universidad de Beira Interior, Portugal) publicada en la revista Social Sciences.
Su pregunta es sencilla y a la vez incómoda: ¿hay alguna identidad política más vulnerable a las noticias falsas que otra?
Qué se estudió
Los autores revisaron la literatura científica publicada entre 2017 y 2021 en dos grandes bases de datos académicas, Scopus y Web of Science. Buscaron trabajos que relacionaran las fake news con la ideología política (izquierda/derecha, liberal/conservador) en Estados Unidos y Europa. Tras aplicar sus criterios de selección se quedaron con 40 artículos.
Empezaron en 2017 a propósito. Consideran que el fenómeno actual de las fake news nació con las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016. Antes, el término se asociaba sobre todo a la sátira política y a los programas de humor.
La mayoría de los estudios revisados usan un método parecido: mostrar a los participantes titulares verdaderos y falsos, unos favorables a su ideología y otros contrarios, y medir cuáles creen o compartirían. Otros analizan directamente lo que los usuarios comparten en redes sociales.
Qué encontraron
La conclusión principal es clara: la mayoría de los estudios identifican al público conservador o de derechas como más vulnerable a las noticias falsas, tanto en Estados Unidos como en Europa.
Algunos ejemplos que recoge la revisión:
- COVID-19: el conservadurismo fue un fuerte predictor de creer bulos sobre la pandemia.
- Elecciones de 2020 en EE. UU.: los conservadores eran más vulnerables a las noticias falsas sobre fraude electoral.
- Portugal: las personas ideológicamente de derechas creían más en fake news, incluso cuando el bulo no favorecía a su bando.
- República Checa: entre los jóvenes, el razonamiento motivado funcionaba de forma distinta en liberales y conservadores.
- Aulas estadounidenses: los estudiantes conservadores distinguían peor la información política falsa que los liberales o independientes.
Según los autores, además, en ninguno de los estudios analizados apareció la izquierda asociada a una mayor propensión a creer noticias falsas políticas.
¿Qué factores pesan? la edad, el nivel educativo, el pensamiento analítico y la mentalidad conspirativa son predictores tan fuertes o más que la ideología. Aunque esta puede condicionar dichos factores o usar estrategias para llegar cierto a target propenso a creerse dichos bulos.
Entonces, ¿qué nos protege?
La parte más útil del estudio quizá no sea el titular político, sino lo que dice sobre cómo defendernos:
- Pensar despacio. El pensamiento deliberado y analítico ayuda a detectar noticias falsas y a aceptar las correcciones.
- Vacunarse contra los bulos. Según la llamada teoría de la inoculación, conocer de antemano las técnicas de quienes fabrican desinformación nos hace más resistentes. Un ejemplo: juegos educativos en los que el participante tiene que crear una noticia falsa mejoraron su capacidad para detectarlas.
- Alfabetización mediática. Las personas que saben buscar y contrastar información fiable en internet rechazan mejor las fake news.
Conclusión
Este estudio aporta un dato relevante: en la literatura científica de 2017 a 2021, con respecto a la vulnerabilidad a las fake news, aunque nadie es inmune al sesgo de confirmación, la mejor defensa no es fijarse en a quién vota el que comparte un bulo, sino desconfiar un poco más de lo que nos da la razón demasiado rápido o nos crea sesgos y prejuicios apelando a estrategias emocionales en vez de apoyarse en los datos de forma objetiva. Por eso es importante deshacerse de aquellas ideologías que favorecen a que uno destierre el pensamiento crítico para dejar paso al pensamiento mágico. Desconfiar de aquellos que tienden a criticar a la ciencia y recurren a la superstición, pidiéndonos que suspendamos el juicio hacia ellos y sus afirmaciones.
El estudio
Who Believes in Fake News? Identification of Political (A)Symmetries
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