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Estudios, notas y archivos – Soy Ateo

Cómo la obediencia se estudió desde la Princesa Alice: lecciones sobre influencia social

El experimento de la Princesa Alice, llevado a cabo a principios del siglo XX, exploró cómo la autoridad y el contexto social afectan la obediencia de las personas. Los participantes, bajo la supervisión de una figura de autoridad simbólica, realizaron tareas que normalmente no habrían aceptado, revelando que la inclinación a obedecer puede aumentar cuando se percibe legitimidad en quien da las órdenes. Este estudio se convirtió en un precursor de investigaciones posteriores sobre la obediencia y la persuasión, mostrando que las personas suelen seguir instrucciones cuando confían en la autoridad y cuando la presión social refuerza el comportamiento deseado.

Influencia y persuasión ética

Si bien entender estos mecanismos puede parecer útil para “controlar” a otros, la clave está en la persuasión ética: presentar información clara, generar confianza, establecer normas y fomentar la cooperación voluntaria. El experimento demuestra que la obediencia no es ciega: se activa con autoridad percibida, contexto social y normas claras, lo que nos enseña cómo liderar y motivar de manera responsable sin manipular.

El experimento

El «Experimento de la Princesa Alice», Princess Alice is watching you»: children’s belief in an invisible person inhibits cheating, es un estudio psicológico que explora cómo la creencia en una presencia invisible puede influir en el comportamiento de los niños, particularmente en su propensión a hacer trampa. Este experimento fue realizado por Jared Piazza y sus colegas en 2011.

Diseño del Experimento

Se dividió a los niños en dos grupos de edad: de 5 a 6 años y de 8 a 9 años. Cada niño participó en una tarea que requería seguir reglas específicas. Antes de comenzar, se les informó que una figura invisible llamada «Princess Alice» estaba presente en la habitación y los observaba. Esta figura fue descrita como una princesa mágica y amistosa con la capacidad de volverse invisible. Se les indicó que ella podía saber si hacían trampa, aunque no podían verla.

Los niños fueron grabados en video mientras realizaban la tarea sin la presencia directa del experimentador, para observar su comportamiento en ausencia de supervisión.

Resultados

Los resultados mostraron que los niños que creían en la presencia de «Princess Alice» cometieron menos trampas que aquellos que fueron supervisados por un adulto real o que estaban sin supervisión. Específicamente, la creencia en la presencia invisible de «Princess Alice» tuvo un efecto inhibidor en el comportamiento deshonesto, comparable al de la supervisión directa de un adulto. Este efecto fue más pronunciado en niños que expresaron una creencia firme en la existencia de la figura invisible.

Es importante destacar que los niños que inicialmente mostraron escepticismo hacia la presencia de «Princess Alice» solo cometieron trampas después de comportarse de manera que contradijeron la existencia de la figura invisible.

Conclusión

Este experimento sugiere que la creencia en una presencia invisible que observa puede ser tan efectiva para inhibir comportamientos deshonestos como la supervisión directa por parte de un adulto. Los resultados tienen implicaciones para comprender cómo las creencias en agentes invisibles o sobrenaturales pueden influir en el comportamiento moral y ético de los individuos, especialmente en contextos educativos y sociales.

Si tenemos en cuenta experimentos como el Experimento de Milgram (1961, Yale University) o el Experimento de la Prisión de Stanford (1971, Stanford University), donde se demuestra que las órdenes dadas por lo que la persona considera una autoridad pueden influir directamente en que esa persona obedezca todo tipo de órdenes y a eso le sumamos este experimento, basta para llegar a demostrar que solo es necesario que una persona ordene cosas a otras bajo argumentos de autoridad, aunque sean mediante personajes inventados e incluso invisibles, para que esa persona probablemente las obedezca.

Fuentes:

«Princess Alice is watching you»: children’s belief in an invisible person inhibits cheating (PubMed)

 

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