Las personas pueden ser cada vez menos religiosas, pero sentirse más maravilladas

El sobrecogimiento (asombro) es la sensación que se obtiene cuando se mira la belleza del cielo nocturno o a lo largo de la inmensidad de un incomprensible océano. Es algo que la mayoría de los seres humanos han sentido en algún momento de sus vidas. Pero  es sólo en las últimas décadas que los científicos han intentado estudiar esta emoción que lo abarca todo y que es, a menudo, difícil de alcanzar. 

En 2003, los investigadores de la Universidad de Berkeley, California, Dacher Keltner y Jonathan Haidt propusieron que todas las formas en que las personas pueden sentir asombro (a través de encuentros con la religión, la naturaleza, el arte o incluso con personas con poder o fama) comparten dos características:  inmensidad y comodidad. En otras palabras, el encuentro es tan expansivo y alucinante que empuja a cambiar la forma en que se procesa el mundo.

La religión ha ayudado siempre a que las personas se sientan conectadas a algo divino y, por extensión, a cultivar un sentido de admiración. De hecho, algunos estudios han demostrado que el asombro puede inspirar directamente espiritualidad y actuar como una garantía cuando el sobrecogimiento causa miedo o vulnerabilidad.

Los edificios religiosos y los rituales están diseñados específicamente para dar a la gente la sensación de que hay un poder superior en el universo. Cuando un católico se aproxima a la Eucaristía, cuando un budista enciende incienso en un altar, o cuando un musulmán toca la cabeza en el suelo en la oración – Estas son situaciones que evocan maravilla. Se adaptan a los requisitos que Keltner y Haidt tenían de sobrecogimiento, ya que inspiran una sensación de inmensidad y exigen comodidad. 

Pero resulta que los estadounidenses que no están afiliados con una tradición religiosa específica – aquellos que se identifican como ateos, agnósticos, o “nada en particular” – también están aprovechándose de ese sentido de maravilla. 

Un reciente artículo del Pew Research Center toma una nueva mirada a los datos que se recogieron durante el center’s 2014 Religious Landscape Study. Los escritores de Pew, David Masci y Michael Lipka, señalan que mientras que los estadounidenses son cada vez menos religioso en su conjunto (por las normas utilizadas tradicionalmente para medir la religiosidad, como la asistencia al servicio de culto, por ejemplo), los sentimientos de sobrecogimiento están en aumento tanto entre los Religiosos como en los no afiliados a ninguna religión.

Aproximadamente el 46 por ciento de los más de 35.000 estadounidenses encuestados en 2014 dijo que sentía un profundo sentido de maravilla sobre el universo al menos semanalmente, por encima del 39 por ciento del mismo tamaño de la muestra que se tomó en 2007. Las personas que estaban afiliados a una religión experimentaron un salto de seis puntos entre esos años (de un 39 a un 45 por ciento). Dentro de ese grupo, los testigos de Jehová informaron que sentían los más altos niveles de asombro (62 por ciento en 2014).

Pero las personas que se encontraban no afiliado también estaban sintiendo admiración. Ellos experimentaron un salto de ocho puntos durante el mismo período de tiempo (de 39 por ciento en 2007 a 47 por ciento en 2014). 

El cambio más significativo proviene de lo que puede parecer un lugar poco probable – los ateos de Estados Unidos. El número de ateos que reportaron sentimientos de maravilla sobre el universo pasó de 37 por ciento a 54 por ciento – la friolera de 17 puntos. Este es un porcentaje más alto que los cristianos evangélicos y católicos informaron en 2014 (48 por ciento y 42 por ciento, respectivamente). 

Ryan Cragun , sociólogo de la Universidad de Tampa, que estudia la secularización, piensa que este aumento dramático podría haber ocurrido debido a que más personas están dispuestas a admitir que no creen en la existencia de dios o en la de una energía superior. El número de ateos se ha duplicado en los últimos años.

Cragun también dijo que es debido a la creciente aceptación del ateísmo: ha habido un cambio en cómo la gente dentro de la comunidad atea piensa acerca de la espiritualidad. 1

“Podría ser que los que ahora están admitiendo que son ateos … también están más dispuestos a admitir que experimentan muchas personas lo consideran sentimientos ‘espirituales’”

Cragun dijo a The Huffington Post.

“A pesar de que la mayoría de aquellos que experimentan estos sentimientos, de forma rápida, indicaría  no creer que estas tengan un componente sobrenatural.”

No obstante, la idea que los ateos no puedan sentir temor o maravilla es frecuente. Una conversación entre Oprah Winfrey y Diana Nyad, nadadora profesional y atea profesada presentó una perspectiva común en el asunto.

Oprah invitó a Nyad a su show, “Super Soul Sunday”, en 2013, después de que la nadadora terminara una nadada a solas de 53 horas desde Cuba a Florida. En el episodio, Nyad explicó que ella era atea. 

“Puedo colocarme en el borde de la playa con el cristiano, judío o budista más devoto, ir bajando la línea, y llorar con la belleza de este universo y ser movida por toda la humanidad,” dijo Nyad . “Todos los miles millones de personas que han vivido antes de nosotros, que han amado y han lastimado y han sufrido. Para mi, mi definición de dios es la humanidad y el amor de la humanidad.”

Pero Winfrey preguntó si Nyad era de verdad una atea, puesto que la nadadora había experimentado sobrecogimiento.

La conversación incitó a muchos no creyentes a expresar ultraje en medios sociales sobre la asunción de Winfrey de que la gente necesita creer en la existencia de un dios para sentirse maravillada por el universo.

El 46 por ciento de todos los americanos en 2014 dijo haber sentido una profunda sensación de maravilla sobre el universo por lo menos semanalmente.

Los resultados del estudio de Pew parecen afirmar que el sobrecogimiento, y todos los beneficios que provienen de la sensación de asombro, no necesariamente tienen que suceder dentro de los confines de una denominación religiosa. El religiosamente no afiliado está en sintonía con la grandeza del mundo.

Pero ¿de dónde viene ese sobrecogimiento entonces?

Adam Frank, un astrofísico de la Universidad de Rochester, que no es religioso,cree que la experiencia de sobrecogimiento es a la vez una parte básica y fundamental de lo que nos hace humanos. Él sugiere que el temor es “pre-científico” y “pre-religioso”, es decir, que se trata de una emoción que hincha en el corazón antes de que los humanos traten de explicarlo en términos científicos o religiosos.

Lo que hace que la experiencia humana elemental de asombro significativa es que es, ante todo, una experiencia de sentido,” Frank escribió en un blog de NPR. “Se satura el mundo con significados. Las explicaciones de los orígenes de ese significado siempre deben venir más tarde.”

Fuente:

The Huffington Post

Nota:

1. En términos neurológicos, la “espiritualidad” es producida por los Estados Alterados de Consciencia (EAC). Estos estados pueden producirse en todo tipo de personas y son causados por varios factores. La plasticidad del cerebro hace que personas que han sido desde pequeños condicionados a ello por la religión (a través de técnicas rituales o mediante el uso de activadores, como el arte o la arquitectura), sean más propensos a padecerlos.

También pueden ser producidos por daños en la Corteza Prefontal o por el consumo de sustancias enteógenas. De hecho, muchas religiones (antiguas o no) se han valido (y valen) del consumo de estas sustancias para provocarlos. Ejemplos serían la Ayahuasca (en religiones de la Amazonia), la Amanita muscaria (usada por los chamanes) o el Soma (sustancia enteógena, posiblemente varias de la familia de los hongos, usada por las religiones de Oriente Próximo y parte de Asia).