“Agua bendita”, benditas infecciones

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«Las pilas de agua bendita de iglesias de Sevilla presentan una alta contaminación bacteriana. Bacterias coliformes, enterobacterias y otras bacterias patógenas están representadas en las pilas muestreadas.»

Éstas son las primeras palabras de la comunicación presentada en la reunión sevillana por un equipo del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (CSIC) formado por Valme Jurado, A. Ortiz-Martínez, M. González del Valle, B. Hermosín y Cesáreo Saiz-Jiménez. Tan original investigación, titulada «Microbiología de las pilas de agua bendita sevillanas» se ha centrado en el estudio de un grupo de pilas entre las que están las del Gran Poder, la Macarena y El Salvador. La presencia de patógenos potenciales se comprobó mediante la identificación de especies valiéndose de sistemas automáticos comúnmente empleados en microbiología clínica.

«Los géneros más abundantes -indican los autores- son pseudomonas y bacillus, seguidos de staphylococcus, sphingobacterium y delftia. Se observó que la biodiversidad es muy diferente entre los templos. La presencia de los géneros staphylococcus, streptococcus, acinetobacter, pseudomonas y otros se relaciona con bacterias presentes en la piel, ya que dicha microflora requiere nutrientes orgánicos, tales como carbohidratos, aminoácidos, vitaminas, nucleótidos y lípidos localizados en la piel para obtener energía mediante su oxidación.» En palabras del profesor Ventosa, «hay una recontaminación sistemática; algunas bacterias son patógenas oportunistas o secundarias. No lo son en condiciones normales, pero sí en condiciones como defensas bajas, inmunodeprimidos, quemados o infecciosos. Desde el punto de vista microbiológico, las pilas dejan mucho que desear. El estudio se ha enviado al arzobispado, porque el agua bendita debería renovarse o añadírsele un agente antimicrobiano.»

Los responsables de esta investigación afirman que «veintinueve de las treinta y siete especies diferentes aisladas del agua bendita son patógenos humanos, algunas de ellas producen peritonitis, endocarditis, úlcera de córnea, fibrosis quística, y todas ellas están implicadas en diferentes tipos de infecciones incluyendo septicemia, abcesos, osteomielitis, meningitis, diarrea aguda, bacteremia, etcétera. Por lo tanto -añade-, las pilas de agua bendita representan un riesgo potencial de infecciones y enfermedades que pueden producirse por inoculación directa en los ojos, nariz o boca por contacto con los dedos.» Ahí es nada. Para prevenir, ya hay algún templo español que ha puesto un dispensador.

Fuentes:

ABC (Sevilla)

Biochile.cl