Consiguen forzar –y filmar– la evolución de un tipo de bacteria

El proceso acelerado es similar al que se produciría en la naturaleza

La competencia por la comida hace que los microorganismos desarrollen más flagelos

Con los medios actuales, Darwin hubiera tardado bien poco en convencer a sus contemporáneos de que las especies mutan para adaptarse al entorno (o, mejor dicho, que las que tienen mutaciones útiles se imponen al resto porque responden mejor a los cambios). Y un caso extremo de evolución es el que han forzado –y filmado- investigadores liderados por Joao Xavier, del Memorial Sloan-Kettering Cancer Centre. Para ello han tomado unas bacterias (Pseudomonas aeruginosas) y las han puesto a competir entre ellas por el alimento. Estos microorganismos suelen vivir en colonias, y se expanden creando caminos impulsados por una especie de cola (flagelos). Originalmente, solo tienen uno, pero en las condiciones del ensayo desarrollaron dos o más colas extra.

La idea es que las bacterias que se desplazan más deprisa comen más. Y eso es mejor para ellas. Como si fueran fuerabordas, ganan al final las que tienen más motores. Lo han publicado en Cells Report.

Parte del éxito del trabajo radica en el diseño del ensayo. Las bacterias viven en colonias, y todo empieza situando una en el centro de una placa petri con nutrientes. Después de darles un día para empezar a esparcirse alimentándose, tomaron una muestra, y las llevaron a una segunda placa. Así varias veces. El resultado final es que el desplazamiento se hacía un 25% más rápido.

Los investigadores repitieron el trabajo varias veces. En concreto, 27. Y todas las veces el resultado final fue el mismo.

El siguiente paso fue analizar los genes de la bacteria, y en todos los casos vieron una mutación en el FleN, que regula la creación del flagelo.

En las imágenes se ve cómo las bacterias colonizan la placa. Primero, antes de mutar; después, tras el cambio. Por último, se ponen ambos tipos de bacteria en la misma placa y se ve la diferencia de comportamiento.

Sin embargo, en la naturaleza no ocurre lo mismo. Si tener más de un flagelo fuera una ventaja, lo normal sería que la bacteria hubiera evolucionado hacia esa forma. Pero no lo ha hecho, lo cual quiere decir que las condiciones de laboratorio son tan diferentes de las naturales que la bacteria se comporta de manera distinta.

Fuente de la noticia: El Pais.